Nota8/10 |
A favor+ Acción a raudales+ Los desarmes + Buenos contenidos |
En contra- No se ha sacado provecho de la potencia gráfica- No está doblado |
Claramente influenciado por el fenómeno Max Payne llega a Xbox Dead to Rights, un título del genero de acción que se nos presenta como si del rodaje de una película se tratase. La verdad sea dicha, no tiene mucho que envidiarle pero Max Payne siempre será Max Payne.
Encarnaremos al policía bueno de la película, Jack Slate, que como todos los polis que se nos presentan en los juegos, son buenos hasta que se les toca en lo más profundo, o sea, su familia. Siempre acompañado de su fiel perro, que más de una vez nos ayudará a salir de algún aprieto.
Una noche, patrullando en el coche junto a su perro, Jack recibe un aviso de la central informando de un tiroteo en un lugar cercano. Al dirigirnos para allá y liquidar a los McFly que se interponen en nuestro camino (aquí aprovechan para hacernos pasar un pequeño tutorial) nos damos cuenta que a quién han matado no es más ni menos que a nuestro padre. Como era de esperar, Jack debido a su ira, decide tomarse la justicia por su mano.
Podría sonarnos a gran tópico, el policía sentimentalmente dañado que va a por todas para poder vengarse. Si crees que este típico argumento podrá causarte aburrimiento, estás equivocado, porque en el fondo ¿a quien no le gusta sentirse el héroe y encarnar a un protagonista de estas características?. A mí personalmente me encanta. En DTR tendrás acción a raudales, vivirás tiroteos y peleas como si de la película más sucia se tratase.
Algo muy interesante es que podremos volver a disfrutar del bullet time. Para quien no lo conozca diremos que es una de las características más importantes de Max Payne, su sello personal. Poder hacer que el tiempo vaya más despacio, ver como las balas pasan rozándote y aprovecharlo para acribillar a tus enemigos. En resumen, el conocidísimo efecto Matrix.
Si eres de los que le gusta disparar a todo lo que se mueva sin tener que dar explicaciones, este es tu juego.
La primera vez que le echas el ojo a Dead To Rights puede parecerte un tanto malo gráficamente: no llega al nivel expuesto últimamente por los juegos de Xbox.
No es un juego impactante, simplemente es resultón, algo que ya no es suficiente en Xbox. Siempre esperamos que al poner un juego lo que veamos sea espectacular en todos los aspectos, con una cantidad impresionante de efectos gráficos. Pues bien, este no lo es. Simplemente cumple con su cometido.
El modelado de los personajes no es más que correcto. Sin una cantidad exuberante de polígonos, nos dejan ver cuerpos sin demasiadas curvas, algo que no es positivo. La verdad es que no hay nada que tenga que ser destacado en el apartado gráfico, tanto las texturas como todo lo demás no destaca para nada. Más bien sería acertado decir que son corrientes.
No obstante, el juego goza de un sano colorido tanto en el diseño de los personajes como del entorno. No intenta usar un diseño altamente realista, sino más bien un estilo alegre, más vivo. Tampoco se ha abusado de la capacidad del chip gráfico de Nvidia para mostrar partículas o niebla.
Los amantes del gore verán cumplidas, en parte, las expectativas que quería alcanzar este juego. No hay ni la mitad de sangre, vísceras y entrañas que Namco nos vendió. Tal vez aquel Soldier of Fortune tenía más dosis de realidad, sobre todo en el momento de disparar a quemarropa nuestra escopeta que Dead To Rights, aunque sí es cierto que el juego nos llega con la etiqueta de Mature Audience.
Todo sea dicho, los reflejos y algún otro efecto está bastante bien conseguido. Y además, aunque no sirve de mucho, los fondos y toda la ambientación de las calles está perfectamente conseguida.
Toda la música que podemos encontrar en este juego tiene un toque típico de suspense y acción. Melodías instrumentales cargadas de suspense que te harán poner los pelos de punta cuando te encuentres en un tiroteo.
El sonido que es capaz de aprovechar Xbox no ha sido en absoluto optimizado en este titulo. Un par de disparos por los canales traseros y gritos de los enemigos al morir salen por donde deberían; pero al tener los altavoces delanteros en su posición ideal, en ocasiones el sonido procedente de las armas de fuego y del juego en general aparece ligeramente descolocado, siendo incapaces de determinar con exactitud de donde procede el disparo enemigo.
Por lo que se refiere a efectos sonoros, decir que tienen una calidad aceptable, sobre todo los disparos donde cada tiro te hará pegar un salto del sillón. Namco nos vendió que el juego vendría totalmente traducido y doblado al castellano, pues bien, nos tomó el pelo. Nos quedamos sin doblaje como ya viene siendo costumbre.
Aquí es donde realmente se decide la calidad de este juego, puesto que en los anteriores apartados no había mucho que destacar.
He mencionado alguna vez que DTR podríamos asemejarlo a Max Payne, pues bien, solo en algunas cosas. Por ejemplo, los dos son policíacos, tratan una historia parecida y la jugabilidad tambien es casi igual. Pero sin duda lo más casual es que los dos poseen un bullet time.
A parte de otras muchas, la diferencia más sustancial con este es que encontraremos muchísimos más enemigos a la vez en pantalla. Hecho que hace ver la orientación del juego. Acción y brutalidad a raudales.
En la parte superior izquierda se encuentra nuestro medidor de vida y de armadura. Obviamente, éstos mermarán rápidamente bajo intenso fuego enemigo. Tanto una cosa como la otra pueden reponerse recogiendo botiquines o armaduras dejadas por el enemigo, pero deberemos tener cuidado con los chalecos pues no abundan exageradamente en el juego y, en el peor de los casos, pueden no aguantar ni tan siquiera un disparo directo de una escopeta, por ejemplo. En realidad son fantásticos para las balas de 9mm disparadas a largo alcance, pero no son esferas de invulnerabilidad y deberemos tratarlos con cariño.
Bajo estos indicadores tenemos el medidor de adrenalina, lo que equivaldría al Bullet Time del Max Payne. Sin embargo, hay varios puntos que hacen que esta similitud no lo sea tanto. Por ejemplo, en DTR rara vez nos encontraremos sin capacidad para realizar movimientos a cámara lenta.
Al principio de nuestra experiencia DTR nos encontraremos utilizando este recurso, mal acostumbrados por el recuerdo de Max Payne. Poco tardaremos en darnos cuenta de que existen soluciones bastante más efectivas. Una de ellas, por ejemplo, consistirá en utilizar en infalible ataque de nuestro fiel compañero y amigo Shadow, un espléndido pastor alemán que camina infatigable a nuestro lado durante la mayor parte de nuestras aventuras. Shadow no es capaz de atacar de manera constante, por supuesto, así que deberemos esperar que su indicador se recargue para poder volver a solicitar sus servicios.
La parte superior derecha nos mostrará la vida restante del enemigo que tengamos seleccionado como blanco, al más puro estilo de Streets of rage. Como acabo de mencionar, Shadow acabará con la energía de nuestro contrincante sea la que sea, así que no resulta estúpido dejar el ataque del perro para enemigos fuertes y con mucha vida.
La manera de disparar y apuntar en DTR es ligeramente diferente a la de Max Payne. Apretando el trigger derecho seleccionarás a un enemigo. La cruceta saldrá de diferentes colores. Si es verde quiere decir que no lo darás ni con ayuda de Dios, si en de color azul es que tienes más posibilidades de darle pero que no es del todo fiable y si es rojo es que seguro que aciertas. Sin duda una gran ayuda para la jugabilidad. No obstante tambien podemos utilizar la cámara libre para disparar sin modo automático. Solo se emplea para hacer explotar un extintor o algo parecido.
Sin duda de los más espectacular que podemos encontrar en DTR son los desarmes, no lo que implican en si, sino lo que podemos hacer sin ellas. Aunque en un principio deberían dejarse como último recurso, nos sorprenderemos a nosotros mismos abusando de esta capacidad una y otra vez para contemplar el espectáculo de acción que vemos en pantalla. Dejamos caer las armas y nos disponemos a utilizar el botón B para observar como Slate retuerce el brazo, la nuca, empuja contra la pared y fusila al adversario como si tal cosa, todo esto a cámara lenta.
La otra capacidad del botón B de nuestro mando es la de tomar rehenes como escudos humanos. Es la mejor alternativa al uso del Bullet Time. Al volver a pulsar el botón B dejaremos a nuestro escudo KO con un disparo en la sien o algo parecido.
La IA de los personajes podría haberse mejorado, ya que, en muchos casos no se moverán del sitio donde se encuentren aunque estés cosiéndolos a balazos. No obstante, a veces si lo han hecho.
Otra característica que hace interesante el juego son los minijuegos. Más de una vez tendremos que tomar las riendas de otro personaje, normalmente en perro, y hacer determinadas cosas. Un ejemplo es que tendremos que desactivar bombas y lo haremos con el perro, tendremos que distraer a enemigos y lo haremos con una cabaretera intentando persuadirles al ritmo de la música, etc.
Seguramente muchos no encontraran en este juego lo que creían en un principio, acción en tercera persona con mucha intriga y puzzles y menos acción. Pues más bien es al revés, mucha acción y poco comida de cabeza. Aunque habrá momentos en que desearás volver a disparar.
Unas 12 horas de juego a través de 15 niveles llenos de enemigos deseando darte pal pelo. Un montón de armas, movimientos y efectos Matrix.
Gráficamente no es nada del otro mundo, lo mismo podemos decir de la música y efectos FX, pero lo importante, que es la jugabilidad, ha sabido dar la talla.
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