Nota9/10 |
A favor+ La jugabilidad en general+ La sensación de velocidad + La banda sonora está muy bien + Totalmente en castellano |
En contra- Extrema dificultad de algunas contra-reloj- Que no tenga freno de mano - Solo hay dos cámaras a elegir |
El género de los títulos de conducción es, sin lugar a dudas, uno de los más prolíficos en el mercado de los videojuegos. Hay de todos los tipos imaginables ya que en el mercado es fácil encontrar novedades de conducción de rallies, simuladores de GT o fórmula 1 e incluso carreras espaciales o futuristas. Todos, con más o menos gracia, intentan hacerse un hueco en el mercado gracias a sus diferencias con el resto de los competidores directos. Posiblemente Burnout sea el que mejor lo ha llevado a cabo.
Cuando apareció, hace ya 3 años, el primer Burnout algo cambió, y es que la velocidad en el mundo de los juegos ya no volvió a verse de la misma manera. Ningún otro juego hasta el momento había logrado una sensación similar al volante, y no porque no lo hubieran intentado. El juego de carreras, impregnado de una conducción tan adictiva como arcade, lograba tenernos pegados a la pantalla como ningún otro ya que la trepidante velocidad no nos daba margen al equívoco. La temática era sencilla a la par que atractiva. Debíamos enfrentarnos a turismos de diversas categorías en circuitos de ciudad con un tráfico en ocasiones tremendo. Los choques estaban garantizados, y entorno a ellos se abría todo un camino tan profundamente bien aprovechado por los chicos de Criterion.
Los choques han supuesto la vida del juego. Parece una ironía, ya que en la mayoría (por no decir todos) de los juegos de conducción, son precisamente los choques de lo que debemos huir a toda costa. Burnout 2 causó sensación, ya que no contento con potenciar los choques, se creó toda una sección dedicada a ellos. En ella debíamos conseguir hacer el máximo de daño posible haciendo chocar nuestro vehículo contra el tráfico de la zona. Para ello nos valdríamos de rampas, turbos así como multiplicadores de puntuación.
Como vieron que el tema tenía chicha, los chicos de Criterion no han hecho más que mejorar el modo, llegando a conseguir uno de los estilos de juego más potentes que hemos tenido el placer de disfrutar. Burnout 3 supone una vuelta de tuerca que nos deja atónitos gracias a la eficacia e increíble calidad de su motor gráfico así como la jugabilidad y adicción extremas. No sólo se han mejorado lo dos modos de juego que ya existían, sino que se han añadido nuevos como la posibilidad de correr online contra 5 nuevos contrincantes de cualquier lugar del mundo.
Adentrémonos en los detalles de este magnífico juego que no dejará indiferente ni al más escéptico con los títulos automovilísticos.
La gran carta con la que ha jugado la editora es la sensación de velocidad, pero debemos decir que lo ha hecho con maestría y con un resultado más que excepcional. El aspecto gráfico de la entrega no flaquea por ningún lado. No sólo es acorde a los juegos de su generación sino que en muchos sentidos los supera y con creces. Desde el momento que lo arrancamos y podemos ver algún video “in-game” nos damos cuenta de la potencia que alberga el motor de Criterion.
El juego utiliza la técnica “motion-blur” de una manera excepcional para dar una sensación de desenfoque creado por las velocidades trepidantes. Eso evita que una sola captura del juego pueda hacerle justicia ya que es toda la animación la que nos deja boquiabiertos. Pero no penséis que se limita a hacer sólo eso ya que los efectos de partículas empleados en los choques o los momentos en los que rozaremos con otro contrincante o la misma pared son majestuosos. La cantidad de chispas, trozos de nuestro coche o llamas que veremos aparecer durante la carrera son de una calidad tremenda. Podremos casi oler o sentir físicamente los objetos desprendidos por la brutal paliza que recibirán nuestros autos.
Las luces dinámicas empleadas en las carrocerías de los vehículos, en las explosiones, choques o el mismo asfalto son sobrecogedoras. La física de la que dispondrán los coches (tanto los nuestros como los de nuestros contrincantes y tráfico vario) así como la de los elementos que compondrán el atrezo del escenario es impresionante. Veremos cajas volar de la misma manera que nuestro coche muy acorde con el punto de impacto, velocidad o inercia. La cantidad de elementos que componen el escenario, sujetos a todo tipo de efectos de luces y sombras con una animación y física para quitarse el sombrero no impiden que el juego corra a una tasa de frames altísima. La sensación de velocidad no se ve empañada en ningún momento por un bajón de refresco, propio de muchos otros juegos de la misma clase en el momento en que en pantalla hay, por ejemplo, 10 coches. Todo un espectáculo para nuestros ojos.
En ambas versiones podemos ver una calidad gráfica tremenda, aunque en una comparación real de ambas consolas a la vez podemos ver una ligera mejoría en el detalle ofrecido por la gran X de Microsoft. La única pega (por llamarlo de alguna manera) que podemos encontrarle al juego es que los coches que podremos destrozar a nuestro antojo no pertenecerán al parqué automovilístico real. Es el pequeño precio que hay que pagar por ver volar todas y cada una de las piezas de nuestro bólido hasta hacernos apartar la cabeza de enfrente del televisor, por si nos dan.
La banda sonora de este título aglutina un gran número de grupos conocidos, sobretodo para todos aquellos amantes de Rock alternativo y el Punk Rock. Para los que disfrutamos con esta música, el enterarnos que la banda sonora de Burnout 3 está compuesta por este estilo musical y no por otros como pueden ser el Rap o la música electrónica nos llena de satisfacción ya que además, el resultado es genial. La música nos enganchará a cada carrera, nos pondrá a tono y nos hará disfrutar un poquito más del arte de la conducción. Y es que, ¿cuál va a ser la autentica música de carretera sino el Rock?. Grupos de vanguardia como Franz Ferdinand en la escena alternativa o los míticos Ramones que aportan el “I’m Gonna Be Sedated”, así como los ya añejos Pennywise u otros grupos menos conocidos por la gente de a pie que tocan Rock de calidad como puede ser el caso de Jimmy Eat World colaboran en la banda sonora de este juego, que bien podría salir en CD y más de uno la compraría. Como no podía ser de otra manera EA nos vuelve a deleitar con una selección musical de lujo para otro de sus grandes videojuegos. Otro aspecto importante es que la música durante el juego se nos presentará como si estuviéramos escuchando la radio. Arturo, el locutor de Crash FM nos retransmitirá la jugada y nos pinchará los temazos a medida que corremos hablando un perfecto castellano. Sus locos comentarios se irán intercalando con la música durante las carreras y también fuera de ellas, en los menús. Los efectos de sonido también saben estar a la altura de las circunstancias, como no podía ser de otra forma. Los choques nos impactarán tanto visual como auditivamente con el sonido de los cristales rotos o de la chapa en fricción con el asfalto, los motores nos pondrán la piel de gallina con sus rugidos al apretar el botón de impulso, así como el sonido que se vuelve más grave al entrar en un túnel. Todo representado con gran lujo de detalles. La verdad es que con apartados de calidad como este, da gusto jugar. Los chicos de EA han vuelto ha hacer un excelente trabajo.
Si hay algo por lo que el nuevo título de EA Games destaca es por su alta jugabilidad. Nos encontramos ante un arcade en toda regla, un juego en el que la realidad se ve vulnerada con cada acelerón. Nuestro objetivo será cruzar la meta lo más rápido posible destrozando a cualquier contrincante que ose ponerse en medio de nuestros propósitos. La espectacularidad está asegurada con este juego, que no es más que un simple a la vez que fantástico espectáculo para nuestros sentidos. Cada choque, cada acelerón y cada enemigo abatido nos harán sentir la emoción de la conducción más extrema que hayamos visto últimamente en el mundo del videojuego. Los modos de juego son bastante originales y numerosos. Encontraremos las típicas contrarrelojes en las que tendremos que correr como posesos, otras en las que tendremos que hacer frente a los otros corredores acabando con ellos lo más rápido posible, otras en las que tendremos que crear el caos en las carreteras empotrándonos contra los vehículos que circulen por allí, etc., etc. Para proseguir en la aventura automovilística que nos propone Burnout 3 deberemos luchar por los mejores tiempos o las mejores puntuaciones, que se traducirán en medallas de bronce, plata u oro. A medida que conseguimos puntos y medallas podremos ir desbloqueando nuevos vehículos y nuevos circuitos a lo largo de todo el mundo. La oferta de pantallas y coches, pese a que inicialmente es bastante escasa, se irá alargando considerablemente a lo largo que avanzamos en el juego. La simulación de conducción en este título es más bien poca. Se ha sacrificado todo lo que implica una conducción realista en detrimento de la acción y la velocidad. Cogeremos curvas a velocidades descabelladas, derrapando de maneras imposibles con coches que chocan contra otros y acto seguido, vuelven a salir disparados hacia la meta. Os habrá quedado claro pues, que Burnout 3 no intenta mostrarnos en ningún momento el comportamiento real de un coche en carretera, sino que simplemente busca divertir al personal con alocadas carreras de acción desenfrenada. Para tal objetivo el juego hace uso de un acumulador de impulso que se va rellenando con cada acto temerario que realicemos y que nos permite aumentar la velocidad de nuestro coche. Con cada derrape, salto, adelantamiento extremo o con cada choque con nuestro contrincante obtendremos impulso que activaremos pulsando el boton R1. Además, como novedad en el tercero de la saga Burnout, se ha introducido una novedad, el “tiempo de impacto”. Gracias a esta opción, cuando tengamos un accidente y nuestro coche salga despedido por el aire, podremos controlar hacia donde queremos que caiga, de forma que podremos molestar a otros corredores o incluso destrozarlos cayéndoles encima. Como podéis ver nos encontramos ante un juego que es adrenalina en estado puro y diversión a raudales. Se le puede dar mucha utilidad a este juego que seguro que nos ofrecerá a todos muchas horas de entretenidísima diversión. Si a esto le sumamos el multijugador y las opciones Online con el modo Live! que nos permitirán destrozarnos los coches entre amigos, podremos advertir que la vida útil de Burnout 3: Takedown se prevé larga. Además la versión Xbox del título añadirá la opción de actualizarse mediante las descargas que EA pueda hacer en el futuro.
Supuesto uno: te encantan los juegos de coches y no te pierdes ni uno. Además ya eres aficionado a la serie Burnout. Supuesto dos: los juegos de coches “ni fú ni fá” pero si es bueno se puede jugar. Supuesto tres: no te gustan los juegos de conducción. Pues bien, desde aquí os puedo asegurar que en cualquiera de los tres supuestos, el disfrute del juego puede ser por igual. El juego no se limita al típico de carreras que al final, si no somos apasionados, hasta puede llegar a hartarnos. Está tan repleto de acción que hasta el más escéptico puede disfrutar como el que más. Uno de los mejores juegos del año, y muy alto en el ranking de los mejores de su género.
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