Nota8.5/10 |
A favor+ Jugabilidad a prueba de bombas+ El modo Misión. Un acierto + Por fin juego online |
En contra- Interfaces minimalistas- Algunos (mínimos) detalles gráficos |
Desde que se estrenara la saga en 1993, muchos han sido los adeptos a la serie Virtua Fighter que han seguido sus títulos en todas las plataformas en que se ha estrenado. Avalada por sus extraordinarias ventas ha competido desde sus primeros tiempos con títulos como Tekken, Mortal Kombat o Dead Or Alive, saliendo siempre bien parado.
Los conocidos luchadores de la saga han emprendido esta vez un viaje hacia la nueva generación de consolas. Un viaje no exento de polémicas y tensiones debidas a una comentada exclusividad para la consola de Sony, que acabo por quedarse en agua de borrajas y que incluso, ha acabado por traducirse en una versión más cuidada y completa para la blanca de Microsoft. Campo abonado para todo tipo de comentarios jocosos (y otros no tanto) entre fanáticos de ambas plataformas, y que aquí comentamos sólo a modo de anécdota.
Lo que de verdad importa al usuario es que la saga avanza, quizá no tanto como nos hubiera gustado, pero avanza, y pisa firme en las nuevas plataformas. Variedad, profundidad, juego online - toda una novedad en el género - y un buen apartado técnico es lo que nos ofrece esta quinta versión del clásico, Virtua Fighter.
En un juego de lucha el apartado gráfico queda relegado a dos apartados bien definidos: el modelado y aspecto de los luchadores, y el atractivo y variedad de sus escenarios. Y en el caso de Virtua Fighter 5, aunque con "peros", ambos apartados presentan un acabado propio de una plataforma de nueva generación.
Los luchadores, aunque respetando la base del modelado de los personajes de siempre, gozan en esta versión de los beneficios de la alta definición, y de unas cuidadísimas texturas que en algunos casos resultan algo excesivas. Esto sucede, por ejemplo, en las texturas empleadas para la piel de algunos personajes que, junto con los efectos lumínicos, dan un aspecto algo plástico a los rostros y manos de los luchadores. Por otra parte, el efecto conseguido por las telas que componen los trajes de éstos, y los diferentes complementos - representados con todo lujo de detalles- que podremos añadir a sus atuendos, dan un halo de realismo a la composición de los personajes que se agradece sobremanera.
Los movimientos de los luchadores y la fluidez a la hora de ejecutar las técnicas de las distintas artes marciales representadas en el juego, acaban por completar un apartado gráfico y un motor físico que ayudan a sentir el mundo de la lucha de una forma diferente y más creíble.
No podemos cerrar el apartado gráfico sin comentar una de sus grandes virtudes: la variedad y calidad de los escenarios en los que nuestros luchadores tendrán el placer de combatir. Desde hermosos parajes naturales, hasta lujosos interiores o hermosas terrazas sobrecargadas con todo lujo de detalles, pasando por los típicos "rings" rodeados de rejillas u otros elementos, y que aportarán la variedad y el realismo oportuno para hacer de nuestras peleas algo único. Quizá, y por señalar lo "menos bueno", se debería haber cuidado más el efecto del agua en los escenarios.
El apartado menos cuidad sin duda alguna en cuanto al aspecto se refiere, es el interfaz. Simplista y desaliñado a más no poder, recuerda más a los primeros interfaces de los juegos de PS2 que a lo que debería ser un buen sistema de interfaces para la nueva generación.
Quizá sea este el apartado menos cuidado del juego. Con unos efectos sonoros más parecidos a los de las sempiternas máquinas recreativas que a lo que se espera de una consola de nueva generación, y unas voces (sin traducir) que parecen ancladas en la tradición de los primeros Virtua Fighter, ésta entrega no está a la altura de la calidad sonora de otros títulos de esta generación.
Tampoco las partituras que acompañan, tanto los menús como las escenas de combate, resulta especialmente agradables. Especialmente para los oídos más sensibles que las considerarán incluso "chirriantes". Nada de esto extrañará a los habituales de la saga de Am2, ya que si de algo pega el apartado sonoro es de un continuismo nada disimulado.
Lo que de vrdad importa al futuro propietario del nuevo Virtua Fighter son las novedades en este apartado. Y las hay. Varios modos de juego offline y, lo que es más importante, la gran novedad de un modo online, dan forma a un apartado jugable tan novedoso como deudor del pasado. Como sucedía antaño, cada personaje es representante de un arte marcial o de una rama dentro de la misma modalidad de combate, habiendo combatientes de Ninjitsu, Shaolin-Ken, Lucha libre o el divertido Drunken Kung-Fu, por ejemplo.
Con estas modalidades, y sus diferentes movimientos, defensas y ataques, deberemos elegir a nuestro personaje y afrontar los diferentes modos de juego que se nos proponen. Quizá, el primero que debamos abordar sea el modo "Dojo", en el que podremos practicar todos los movimientos de nuestro personaje y aprender todos aquellos que aún no conozcamos, por difíciles que sean. Encontraremos una divertida modalidad dentro del Dojo en la que deberemos cometir con el reloj para completar una lista de movimientos. Todo un entrenamiento para quien desee el perfeccionamiento.
Cuando el jugador se sienta con el suficiente control sobre el personaje elegido, puede dar el paso y comenzar con las batallas reales. En el modo para un jugador contamos con dos modos básicos: el clásico Arcade y el modo Misión. El arcade, viejo conocido de los seguidores de la saga, consistirá en completar una serie de combates que se irán complicando hasta llegar a una final. No hay posibilidad de guardado, así que este modo deberá completarse de una sentada, por lo que nuestra habilidad debe estar bien entrenada a la hora de intentarlo.
El modo Misión, es el que le da profundidad al título. Se trata de seleccionar a un luchador y llevarlo a través de varios escenarios a competir con otros luchadores de forma que este vaya ganando rangos y dinero. Dinero que utilizaremos para cambiar la indumentaria de nuestro personaje (pelo, complementos, ropas, armas...) y rango, que nos permitirá acceder a nuevas opciones en el juego. Cada cierto tiempo se organiza en el circuito de lucha algún torneo en el que podremos participar para conseguir aún más dinero y reputación. Toda una "carrera" en la que deberemos llevar a nuestro luchador a lo más alto.
Pero sin duda, la gran novedad de este título con respecto al resto de juegos de lucha es su modo multijugador, que a parte del habitual "Vs." en la misma consola, nos proporciona la posibilidad de luchar contra otros jugadores a través de Xbox Live!. Hasta hace muy poco esto era impensable, pues se requiere de un sistema exento de LAG por completo para conseguir que la experiencia jugable de un título de lucha sea factible online. Pero los desarrolladores de Am2, y la fabulosa plataforma Xbox Live!, han hecho posible esta delicia que sin duda alarga la vida de este juego. Las posibilidades de juego online, aunque escasas, ofrecen la posibilidad de competir en partidas de jugador o partidas igualadas, y por supuesto crear nuestra propia sala en la que estableceremos nuestras preferencias (tiempo de juego, número de asaltos, etc.)
El primer Virtua Fighter de la nueva generación de consolas entra por la puerta grande. Y no es tanto lo que nos ofrece esta versión, como la promesa de lo que nos llegarán a ofrecer las que quedan por venir. Y es que Virtua Fighter 5, sin significar un antes y un después en el género en ninguno de sus apartados, sí ofrece novedades significativas y una jugabilidad a prueba de bombas. A falta de que grandes títulos del género como Soul Calibur o Tekken traigan sus nuevas versiones a la consola de Microsoft, podemos garantizar a los amantes de la lucha que éste es el mejor juego con el que pueden hacerse.
Combates sin complicaciones, el Modo Misión con todas sus horas de juego y la considerable profundidad que ofrece con respecto a otros intentos del género, y sobre todo, el juego online, son justificaciones más que sobradas para recomendar la compra de este título a los incondicionales del género y a los que no lo son tanto.
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