Nota7.9/10 |
A favor+ El lavado de cara de la Saga+ Jugabilidad endiablada + Violencia extrema + Totalmente en castellano |
En contra- Limitado gráficamente- Que no se pueda jugar con más personajes |
La historia que nos explican los títulos de Mortal Kombat es tan vieja como casi la misma historia del videojuego. El mal se tiene que enfrentar contra el bien para conseguir dominar nuestro mundo. El modo en que se lleva a cabo esta confrontación, un torneo de artes marciales. Los luchadores que se enfrentarán, sanguinarios maestros del golpe que no se cortan un pelo a la hora de destrozar, apalear y mutilar a su enemigo.
Ya no recuerdo cuanto hace que conozco la existencia de esta saga. Debe de hacer bastante por que lo que sí recuerdo es que mi primera toma de contacto tubo lugar en mi primera consola, la Master System II. Por aquellos tiempos los argumentos de los videojuegos no estaban demasiado desarrollados y cualquier excusa era buena para presentar un título a un público poco exigente. Las cosas ahora han cambiado.
Lo importante de este videojuego no era su argumento, todo sea dicho. Lo que nos encantaba a los videoadictos en esos tiempos era ver como se desparramaban litros y litros de sangre en el videojuego más violento de aquellos tiempos. Desde entonces esta gran saga nos ha acompañado, siguiendo un desarrollo paralelo al que seguían las consolas.
No son pocas las entregas de Mortal Kombat que hemos podido disfrutar. Unas mejores, otras peores. No obstante siempre compartían un nexo común: Extrema Violencia. La historia en segundo plano se quedaba. En los videojuegos de lucha esto era lo más normal. Para hacernos entrar en razón respecto al argumento de la saga aparecieron dos películas sobre Mortal Kombat, que nos hacían dotar de cierto sentido a tanta muerte y destrucción causada en el videojuego. Un torneo, el bien y el mal enfrentados. Si los buenos ganan todo sigue igual. Si por el contrario ganan los malos, pues se quedan con nuestro mundo. Christopher Lambert, hacía las veces de una especie de maestro de ceremonias llamado Radien, representando al Bien y un actor asiático de cuyo nombre no consigo acordarme hacia de Shan Tsung, el malo malísimo, como en todos los papeles que este actor ha realizado (su cara es inolvidable).
En este año la saga Mortal Kombat ha evolucionado y ha saltado de género. De la lucha uno contra uno pasamos a un entretenidísimo y violento arcade en el que tendremos que volver a salvar el mundo de las manos del malvado Shang Tsung. El juego adopta una perspectiva mucho más abierta, con un montón de enemigos a los que destrozar a base de visuales combos de golpes. Eso sí, manteniéndose muy fiel a su espíritu y con la aparición de todos los imprescindibles de la saga. Volvemos a vernos las caras con Sub-Zero, Scorpion, Sonia Blade, Johnny Cage, Liu Kang y toda la tropa.
El aspecto que presenta el juego de MidWay no aporta ningún tipo de novedad a lo visto en videojuegos hoy día. Con un aspecto gráfico más o menos simplón, con algunos momentos de gran calidad, el juego ya es capaz de hacernos sentir los guerreros más sanguinarios y violentos de la tierra, así que para qué queremos más. Centenares de veces he repetido la frase de que no es necesario un gran apartado gráfico cuando un juego merece la pena de por sí y hoy vuelvo a decirla, sin temor a equivocarme.
Los modelos de los personajes presentan un aspecto un tanto anticuado, siguiendo todos un mismo patrón. Brazos musculosos, torsos anchos y fuertes piernas. Todos los personajes que encontremos tendrán esta configuración y solo encontraremos diferencias en la cara y la vestimenta. Encontraremos otros personajes de carácter más secundario que poseerán otra morfología, no obstante, para los protagonistas de la saga Mortal Kombat el esquema será siempre el mismo. Además el número de polígonos que dan forma a estos personajes no es muy elevado. Esta carencia se notará especialmente en los videos del juego, realizados con el motor del juego, ya que durante la acción la lejanía de la cámara y las geniales animaciones no nos permitirán fijarnos en esos detalles.
Los escenarios pese a no ser de una calidad extrema, consiguen transportarnos al juego de forma espectacular. El número de contextos a los que seremos transportados es muy elevado y no ofrecen opción al aburrimiento. Además encontraremos detalles por todas partes que dotarán al juego de unos escenarios de aspecto genial. Pinchos, cuchillas, llamas, lagunas de ácido, etc. Todo estará repleto de estos detallitos que además servirán para empalar, insertar y mutilar a nuestros enemigos, toda una delicia.
Los efectos de luz que encontraremos en Mortal Kombat Shaolin Monks presentan un aspecto muy bueno y en un global, dotan al juego de un extra en ambientación dentro de los escenarios, ya de por sí vistosos. Los chicos de MidWay han conseguido sacar buen partido del limitadillo motor gráfico del juego y presentarnos un título de gran calidad, en todos sus aspectos.
Musicalmente sobrio y correcto. Mantiene en todo momento el punto justo de tensión gracias a una banda sonora que pasa bastante desapercibida pero que cumple su función bastante bien. No podemos quejarnos de nada salvo en un aspecto. Echamos de menos ese temazo bastante maquinero, con el que se nos deleitó en la banda sonora de la película. Ya se que igual no pega demasiado con el resto de la BSO del juego, pero la nostalgia me puede, considerando desde mi punto de vista que ese tema queda bien en cualquier cosa que tenga por nombre Mortal Kombat.
En lo referente a los efectos de sonido encontramos gran calidad en ellos. Punto de especial mención son las voces, totalmente en castellano, que nos deleitarán en todo video del juego. Se echaba ya de menos la aguda voz de Liu Kang pegando sus patadas y gritando al estilo Bruce Lee (Recordemos: ¡Uooouuhhh!). Puede llegar a resultar cómico entre tanta sangría. También retomaremos el contacto perdido con esa voz en off que nos decía cuando acabábamos con algún enemigo aquello de: ¡Fatality!. Que recuerdos.
Nos encontramos ante la primera entrega de un título Mortal Kombat que no se ciñe estrictamente al género de lucha. Más bien nos encontramos ante un arcade trepidante, donde nos toca repartir andanadas de ostias a todos aquellos que se interpongan en nuestro camino. Con una historia similar, pero más elaborada, el nuevo juego de MidWay nos permite ponernos en la piel de dos carismáticos personajes de la saga y comenzar así una genial y violenta aventura. Estos personajes son Liu Kang y Kung Lao. A partir de esta decisión empezará nuestra aventura, siguiendo las ordenes de nuestro maestro Radien.
El estilo de juego es muy sencillo e intuitivo. Partiendo de tres tipos de golpes diferentes (rápidos, elevadores y potentes) y de un par de conceptos básicos como son el cubrirse y el agarrar podremos poner en marcha una maquinaria de golpes y combos demoledores que iremos incrementando a medida que ganamos experiencia derrotando enemigos. Estas nuevas habilidades deberán ser desbloqueadas. Cada personaje tiene sus propios combos y golpes que serán exactamente los que podíamos realizar en las versiones de lucha.
En el modo individual encontraremos dos planteamientos de juego. En el primero, deberemos abrirnos paso por la pantalla, acabando con nuestros enemigos y realizando correctamente los pequeños puzzles que encontraremos (de escasa dificultad). El segundo planteamiento tiene lugar cuando nos topamos con un enemigo más poderoso que los modestos esbirros típicos del lugar. Hablamos de personajes como Goro, Baraka, Scorpion o Reptile. Aquí el juego adopta un estilo de lucha mucho más uno contra uno en la que tendremos que enfrentarnos cara a cara contra estos personajes. Estos combates están muy bien y resultan sumamente entretenidos. Merece la pena luchar contra estos personajes, los chicos de MidWay sabían que estos enfrentamientos eran algo especial y como tal han sido tratados. Además, como broche de oro a estos combates, para finalizarlos llevaremos a cabo un Fatality ¡Qué recuerdos! Tan violentos y sugerentes como siempre. No se podía olvidar el aspecto más carismático de la saga. No serán pocos los que tendremos a nuestra disposición, aunque estará en nuestra mano descubrirlos, pues el juego no nos los dirá todos. A parte se han añadido los Multalitys y los Brutalitys, con lo que las posibilidades están mucho más abiertas. En el resto de modalidades encontramos un interesantísimo modo cooperativo en el que podremos jugar el modo historia con otro compañero y repartir golpes como nunca. Además en este modo se podrá acceder a áreas nuevas, imposibles de descubrir en solitario. También encontramos un modo enfrentamiento en el que podremos luchar uno contra uno en escenarios más abiertos. Eso sí, deberemos desbloquear nuevos personajes para poder utilizarlos en este modo. A parte de esto encontraremos unos cuantos extras en los que podremos ver diferentes Art Works sobre personajes y demás.
Lo cierto es que nos encontramos ante un juego bastante completito, que pese no poseer un apartado gráfico de escándalo es aprovechable al 100% y promete horas y horas de violento entretenimiento.
Su calificación de juego para adultos está más que justificada en este caso y si eres menor, no creo que tu padre se sienta muy orgulloso de que juegues, destroces, desmiembres y mutiles a tus enemigos, aunque solo sea con el mando de tu PS2. Para los que ya somos mayorcitos este juego es una delicia, un caramelito que se disfruta y que nos recuerda aquellos momentos en los que jugábamos horas y horas al antiguo MORTAL KOMBAT.
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