Nota8/10 |
A favor+La cantidad de coches y piezas+Los modelos de los coches +La banda sonora +El modo Drag ¡Alucinante! |
En contra-Siempre es de noche-No hay sistema de daños |
La saga Need for Speed ha sido siempre uno de los títulos de referencia en el mundo del motor. Su secreto lo hallamos en la posibilidad de conducir coches reales, mejorarlos y en la introducción de novedades que lo diferencian de los demás títulos de motor. NFS: Hot Pursuit 2 fue el último juego de la saga que vimos y dejó a muchos de los seguidores no del todo satisfechos por su falta de originalidad. Sabedores de esto los desarrolladores se pusieron manos a la obra con una nueva edición que podemos calificar de la más innovadora de todas ellas por su planteamiento: NFS Underground.
Se acabó el correr con coches de competición que difícilmente nos podríamos permitir (Ferrari, Porsche, Lamborghini ). Ahora le toca el turno a los utilitarios más comunes como el Ford Focus, Nissan Sentra, Hyundai Coupé, Volskwagen Golf, Mazda MX-5 entre otros (muchos otros). Para darle un toque más callejero el juego gira entorno al mundo de las carreras ilegales y el tunning. Con tu coche deberás adentrarte en el peligroso mundo de las competiciones callejeras para obtener dinero y prestigio con el que conseguir piezas y mejoras para tu vehículo. El apartado de Tunning se ha cuidado muchísimo y se da al jugador la posibilidad de comprar casi cualquier cosa que un coche real puede llevar: lunas, delanteros, traseros, faldones, alerones, tubos de escape, llantas, neumáticos, motor, cambio de marchas, color, pegatinas, neónes Todas las piezas son productos reales de casas tan importantes como Momo, Konig o algunas otras del mundo del tunning. ¿Crees que tu Focus negro está demasiado visto? No hay problema. Ponle faldones, unos neónes, tíntale los cristales, acóplale un tubo atronador e instálale una bombona de Ácido Nitroso. Seguro que no pasarás desapercibido.
Need for Speed siempre ha sido sinónimo de gráficos espectaculares y NFS Underground no iba a ser la excepción. Lo primero que salta a la vista es que todas las carreras se hacen de noche, lo que le da un toque más clandestino a al conjunto. Todas ellas toman como circuito las calles de la misma ciudad que acabaremos conociendo como si de la nuestra se tratase. Según la prueba correremos por la autopista, la avenida comercial, el barrio chino o una zona en obras, por citar solo algunas. En los recorridos más largos abarcaremos varias zonas de la ciudad.
La sensación de velocidad es brutal. Cuando el coche alcanza los 200 Km/h todo se vuelve borroso y las cosas pasan zumbando a nuestro lado; la sensación de que el coche está viajando más rápido de lo que debería y que en cualquier momento perderemos el control es absoluta y muy estimulante. A esto hay que añadirle que en la mayoría de las fases nos encontraremos con tráfico en las calles, lo que dificulta aún más la conducción y añade un factor de riesgo muy importante para nuestras temeridades. A altas velocidades tendremos problemas, sobretodo al principio, para orientarnos y saber hacia donde tenemos que ir, pues la mezcla de zonas oscuras con luces y un excesivo nivel de detalle dificultarán la visión de la carretera.
Los modelos de los coches son muy detallados. Todas y cada una de las mejoras visuales que le hagamos al coche quedarán automáticamente integradas en él y podemos llegar a crear verdaderas obras de arte en movimiento. El reflejo de las luces en la chapa y en la carretera tiene un aspecto muy realista aunque quizás se han exagerado demasiado, como si todo estuviese siempre mojado.
El principal punto negativo del juego lo protagoniza el sistema de daños de los vehículos. Probablemente debido a las licencias oficiales los coches no se deforman jamás. Podéis chocar con un camión, rascar un duro muro de cemento o ser arrollados por un tren sin preocupaciones. En cuanto el coche deje de dar vueltas será como si nada hubiese pasado. Es de agradecer que las compañías automovilísticas permitan que sus coches aparezcan en un juego, pero señores, si vemos su producto aplastado no pensaremos que es un mal coche. Esperemos que en la próxima entrega tomen buena nota de esto y permitan que los vehículos muestren imperfecciones.
EA tiene la sana costumbre de dotar a sus juegos de una música realmente buena, con grupos conocidos y melodías de calidad. NFS Underground tiene una banda sonora de lujo, con la participación de Rancid, Rob Zombie, Crystal Method o Mystikal entre otros. Las canciones abarcan temática rapera, hip-hop, heavy metal o techno europeo. Algunas de ellas, especialmente la que se oye siempre en el menú se hacen muy repetitivas, pero gracias al sistema EA Trax podemos configurar la banda sonora a nuestro gusto.
El sonido de los coches es tan atronador como su impresionante su aspecto. Cada motor ruge de un modo distinto, unos más fuerte que otros y transmiten una buena sensación de potencia. Si gozas de un sistema de sonido envolvente podrás sentir como el ruido de tus perseguidores está detrás de ti, lo que te puede ayudar a prevenir adelantamientos no deseados. El sonido de los choques es menos variado. Su calidad es correcta aunque la ausencia de un sistema de choques evita que podamos oír cristales rotos o chapa deformada.
La jugabilidad es un factor decisivo a la hora de manejar un coche que se mueve a más de 200 Km/h. Cada vehículo del juego tiene un comportamiento distinto, lo que notaremos especialmente en las curvas y en los derrapes: los hay que son tan estables como una apisonadora mientras otros se deslizan sobre el asfalto como si se tratase de hielo. Salvando las diferencias entre ellos, todos quedan unidos por un control excelente, que tras unos minutos nos permitirán exigir el máximo a los castigados neumáticos. Es difícil, por no decir imposible, terminar una carrera sin haber impactado con otro coche o contra un muro: aunque no queramos de vez en cuando hay que usar el freno.
Los diferentes modos de carrera alargan y diversifican el juego. El más innovador de todos es el Drag: en un tramo de 1 Kilómetro los coches competirán por llegar primeros a la meta, apurando al máximo las marchas y cambiando a la siguiente en el momento exacto, a la vez que esquivan el tráfico y las tretas de los contrincantes. Entre los otros modos encontramos la carrera de circuito, en que tendremos que dar varias vueltas a un mismo recorrido; el sprint, que nos obligará a correr de un punto a otro en el mínimo tiempo posible o la carrera de derrape, donde se nos puntuará según el estilo y no por la velocidad.
El nivel de adicción es peligrosamente alto en NFS Underground. Yo mismo me he mentido más que nunca con la célebre frase “Esta es la última partida”. La satisfacción de ganar nuevos coches, mejorarlos y la furiosa competición hacen que sea muy difícil abandonar el volante.
El nuevo capítulo de la saga Need For Speed mantiene intacto el prestigio que ha acumulado a lo largo de los años. El juego es técnicamente sobresaliente, con gráficos espectaculares, sonido de calidad y una banda sonora digna de ser vendida por separado. A esto hay que añadirle la posibilidad de mejorar los coches con cientos de piezas de tunning reales.
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