Nota9.6/10 |
A favor+ Gráficos alucinantes+ Gran variedad de situaciones + El nuevo punto de vista de la cámara + Los enemigos importantes |
En contra- Las conversaciones no se han doblado al castellano- La munición es muy escasa |
Cuando uno oye hablar de Resident Evil sabe de que tipo de juego estamos hablando: los denominados Survival Horror. Pero si le preguntamos a alguien que es un Survival Horror lo más probable es que nos responda: Un juego tipo Resident Evil. Con esta saga de miedo y aventura sucede un poco lo mismo que con Doom; ¿Cuanta gente describe los shooters como juegos tipo Doom? Se trata de títulos cuya calidad y originalidad los convierten en modelos a seguir.
El primer Resident Evil nos puso los pelos de punta en aquella maravillosa Playstation, allá por 1997. Zombis saliendo de repente de las ventanas, pasillos agobiantes, situaciones de pesadilla todos los que lo vivieron lo recuerdan con nostalgia, tal y como sucede con los grandes juegos. Casi una década después la saga sigue en pié de guerra, y a juzgar por la calidad y las críticas de ésta cuarta entrega podemos decir que no se trata de secuelas que se aprovechan de un nombre: son nuevos episodios que hacen aún más grande la leyenda Resident Evil.
Resident Evil 4 es posiblemente la parte más ambiciosa y bien realizada de cuantas se han hecho, muy por encima de Resident Evil 2 o 3, que básicamente era más de lo mismo pero con mejores gráficos. Capcom ha querido poner toda la carne en el asador con Resident Evil 4, dar un soplo de aire fresco a la saga (que buena falta le hacía) y convertir a éste juego en un bombazo por mérito propio.
Los hechos de éste nuevo capítulo de las aventuras de Leon Kennedy toman lugar 6 años después de la destrucción de Raccoon City. Leon es enviado por el gobierno a España para investigar la desaparición de la hija del presidente de EEUU, y allí descubre que la pesadilla no terminó en Raccoon City. Cuando se acerca a un pueblo en busca de pistas es atacado por los aldeanos, que parecen zombis. Aunque hay algo en ellos que los diferencia de los No Muertos: aún están vivos.
Leon se ve envuelto en una trama de proporciones que van más allá de un secuestro, se trata de una nueva amenaza para la humanidad y solo él tiene la capacidad para llegar hasta lo más hondo del misterio y aniquilarlo.
En el apartado visual, Resident Evil 4 ha dado un salto enorme respecto a sus predecesores, y se convierte sin lugar a dudas en el juego de Gamecube con mejores gráficos hasta el momento. Ya quisieran muchos juegos de las demás consolas e incluso de PC mostrar unos entornos y personajes como los de RE 4.
El punto de vista de la cámara ha cambiado respecto a los anteriores Resident Evil. Antes la cámara era fija en un punto del entorno. En Resident Evil 4 la cámara sigue en todo momento al protagonista, a aproximadamente 1 metro por detrás de él, y cuando nos ponemos en modo de disparo ésta se acerca hasta ponerse casi encima de su hombro, facilitando mucho la tarea de apuntar con la mirilla láser. Este cambio en el tipo de cámara ha sido para mejor, para mucho mejor, pues no solo hace que el jugador se sienta menos espectador y más protagonista, sino que permite explorar con mayor eficacia todos los detalles del entorno.
Así como en los anteriores Resident Evil la mayor parte de la acción tenía lugar dentro de un edificio, ahora alternaremos zonas abiertas con zonas claustrofóbicamente cerradas. La estética de los edificios y todo lo que nos rodea se mantiene lúgubre, tétrica y tenebrosa. Todo desprende un aire barroco que pone la piel de gallina. A nivel técnico, estos entornos están sumamente cuidados: las texturas son de una gran variedad y resolución. Las habitaciones están llenas de muebles viejos, cuadros, objetos decorativos varios, cadáveres…
Los modelos de los personajes gozan también de un magnífico aspecto. Se acabaron los zombis clónicos, todos igualitos. Lógicamente hay un número limitado de modelos de enemigo, pero nunca suelen venir dos iguales al mismo tiempo, incrementando el la credibilidad de la escena. Vemos chicos jóvenes, ancianos, gordos, mujeres… todo tipo de personas que han sido víctimas de la plaga. Sus movimientos, aunque tienden a ser lentos al estilo Zombi, nos sorprenden a veces con una agilidad inusitada. Algunos nos engañarán de vez en cuando arrancando a correr en nuestra dirección, dándonos apenas tiempo para reaccionar y pegarles un tiro entre ceja y ceja.
El sistema de daños está también muy logrado. Si una bala impacta en el brazo el herido se revolverá sobre éste, si le damos en una pierna posiblemente caiga torpemente al suelo, y si le damos en la cabeza hay muchas posibilidades de que se la reventemos como una sandía. Si optamos por usar el cuchillo no gozaremos de tanto realismo, ya que no se crean cortes en la piel ni en las ropas, tan solo salen salpicaduras de sangre. El cuchillo solo tiene efecto visual al cortar un cuello: en ocasiones la cabeza del personaje al que degollamos queda colgando de la parte posterior del cuello, mientras emite un asqueroso gorgoteo.
Algunos efectos son realmente impresionantes, como por ejemplo el fuego. En las escasas ocasiones en que entramos en una zona de hornos metalúrgicos veremos uno de los mejores efectos de fuego que se han visto hasta el momento, con dispersión de luz en el aire caliente incluida.
En resumen, el motor de Resident Evil dará mucho de que hablar. Su potencia y las posibilidades que abre al género de los survival horror posiblemente lo convertirán en la referencia a seguir en éste tipo de juegos.
Estoy seguro de que por lo menos el 50% de la sensación del miedo en un videojuego es causada por el sonido. Resident Evil ha sabido dotar a los tenebrosos entornos por los que nos movemos de toda clase de sonidos escalofriantes. Incluso los propios sonidos de Leon nos pondrán de mal rollito en algún momento: los pasos en el barro, o el eco de nuestro avance en un pasadizo de mármol, e incluso el jadear del protagonista al hacerlo correr durante demasiado tiempo… Esto se ve acompañado por sonidos externos como el viento, los siniestros cuervos que siempre aparecen o el crujir de los árboles. Un hecho muy positivo es que las voces de los enemigos están en español, ya que la historia se ambienta en una zona rural de España. Hay que decir que las voces, pese a pretender ser españolas, son más bien mexicanas. Las conversaciones entre Leon y Ashley o con el resto de personajes destacados de la historia se realizan en inglés, aunque se ha subtitulado al español.
El cambio a mejor respecto a las anteriores entregas de Resident Evil es debido más que nada a los nuevos gráficos y el estilo de juego que estos permiten. Hasta ahora siempre andábamos por entornos fijos y disparábamos con ciertas dificultades a la hora de apuntar. Con Resident Evil 4 el juego se torna más rápido y lleno de acción, pues el punto de vista de la cámara lo permite.
Los enemigos tienden a tener movimientos de zombi: lentos y tranquilos, aunque a veces nos veremos sorprendidos por un zombi velocista o una avalancha de enemigos que nos pondrá los pelos de punta. Es por ello que se ha dado a Leon un arsenal digno de Rambo: pistola, cuchillo, escopeta, fusil, metralleta, granadas (de fragmentación, incendiarias o cegadoras) o incluso un lanza-cohetes. La munición no sobra en ningún momento, más bien al contrario, por lo que habrá que ser certeros en los disparos y acabar con los enemigos gastando el menor número de balas posible. Cada arma tiene sus características, que se pueden mejorar en las tiendas: potencia, velocidad de recarga, capacidad del cargador… Hay que elegir sabiamente las armas que usaremos. Por ejemplo, para las distancias cortas no hay nada como una escopeta, capaz de arrancar de cuajo una cabeza, aunque tampoco debemos hacerle ascos a la metralleta cuando se acerquen numerosos enemigos, pues su poca precisión la hace ideal para descargar una lluvia de balas sobre una amplia zona. Para los enemigos más potentes suele haber mecanismos en el propio entorno para acabar con ellos, pero de no ser así siempre deberemos hechar mano del lanza-cohetes, que pese a tener un solo disparo puede acabar con el más fuerte de los malos. Por último, destacar la utilidad de las granadas, aunque el sistema para lanzarlas es muy mejorable (es casi imposible saber donde va a caer). Las de fragmentación barren una habitación entera, las incendiarias nos prepararán unos buenos zombis a la brasa, y las cegadoras dejarán a todos los enemigos vulnerables por unos segundos.
Tradicionalmente en Resident Evil siempre ha habido gran cantidad de puzzles y mecanismos secretos que evitaban el monopolio del gatillo en el estilo de juego. En Resident Evil 4 siguen existiendo estos puzzles pero han disminuido mucho en número y dificultad. Hay algunos puntos en que deberemos explorar el entorno en busca de pistas, utilizar objetos que hayamos encontrado previamente o acertar jeroglíficos, pero no tienen la dificultad suficiente para dejarnos atascados. Como ya he dicho, Resident Evil 4 tiene mucho más de juego de acción que los anteriores.
Algo que hace mágico a éste juego son los momentos “especiales”, que se dan sobretodo con monstruos de grandes proporciones. Quiero destacar el enfrentamiento con la bestia del lago, un ser acuático que pretende acabar con nosotros. La intensidad del momento en que nos enfrentamos a él es brutal. No hay que limitarse a disparar, pues la manera en que somos atacados no es predecible. Durante todo el juego nos encontraremos con varios momentos de alta tensión que al superarlos no podremos más que exclamar un sincero “¡Uaaaaaau!!”.
Los vídeos argumentales se hacen con el propio motor del juego y se entremezclan con la acción de un modo inesperado. Podemos estar viendo como aparece un enemigo en el video, tranquilos en el sofá esperando a que nos pasen el control de Leon para darle su merecido, y de golpe, dentro del propio video somos atacados y debemos presionar un botón concreto para esquivar el golpe. Esto mantiene al jugador en tensión incluso durante las presentaciones.
Personalmente opino que Resident Evil 4 es uno de los juegos más divertidos de los últimos meses, si no años. En contra de lo que ofrecían los antiguos RE, no existe la monotonía. El estilo de juego cambia mucho de una zona a otra y nos mantiene enganchados al mando esperando descubrir la próxima sorpresa.
Resident Evil 4 es uno de los grandes juegos de 2005, de eso no cabe duda. Incluso me aventuro a afirmar que su calidad no destacará solo en este año, sino que lo lleva a los puestos altos en rankings de los últimos años. El título rezuma calidad por todos los lados: técnicamente es soberbio, lo mejor que se ha visto en Gamecube, y el estilo de juego no solo es adictivo y variado, sino que introduce una gran cantidad de novedades en el género del Survival Horror. Si no te gustan los Resident Evil, es porque aún no has probado el cuarto.
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