Nota8.5/10 |
A favor+ Si te gusta el juego, es prácticamente imposible que puedas cansarte de él+ La posibilidad de crear nuevos niveles, descargarlos gratuitamente y poder compartirlos + Es divertido y adictivo |
En contra- El estilo de juego tipo puzzle es posible que no agrade a algunos jugadores- Habría estado bien un modo multijugador |
Nos encontramos frente a la segunda parte de Mario vs. Donkey Kong, el juego que apareció en Game Boy Advance. En esta ocasión, los protagonistas son los Minis, unas pequeñas imitaciones de Mario a las que hay que dar cuerda para que entren en acción. La introducción nos sitúa en la inauguración del parque Súper Minimariolandia (curioso nombre), en la que asisten el archiconocido fontanero, Donkey Kong y la espectacular invitada especial: Pauline. El viejo Donkey, gorila pasional como pocos, nada más ver a la chica se enamora perdidamente de ella. Pero Pauline prefiere a italianos con bigote que a fornidos gorilas, lo que hace que DK entre en cólera a causa de los celos. Ni corto ni perezoso, decide recuperar viejas y feas costumbres, y secuestra a Pauline. El objetivo del juego consiste, una vez más; en rescatar a la chica de las garras de Donkey Kong, y para ello contaremos con la inestimable ayuda de los Minis.
El juego se desarrolla a través de más de 80 niveles que iremos desbloqueando poco a poco, a medida que los vayamos completando. Los niveles se dividen en 9 pisos de 9 niveles cada uno, y cuando completemos un piso, accederemos a un minijuego que nos permitirá pasar al siguiente. Si completamos los puzzles a la perfección, recibiremos bonificaciones para desbloquear premios y nuevos niveles.
En cada nivel nuestra misión será llevar el máximo número de Minis a la meta, al estilo del clásico Lemmings. Para ello tendremos que esquivar las trampas del escenario, los enemigos (también de juguete) y todos los obstáculos que nos impidan avanzar.
Por si fuera poco, el gran acierto de Nintendo de permitir la descarga de niveles a través del servicio Nintendo Wi-Fi Connection de forma gratuita hace que la vida del juego se alargue considerablemente. Si a todo esto le añadimos la posibilidad de crear nuestros propios niveles y compartirlos con nuestros amigos, tenemos ante nosotros uno de esos escasos juegos que son capaces de sobrevivir al paso de las generaciones.
El apartado técnico sigue la línea de los juegos de Nintendo para su portátil: gráficos sencillos, divertidos, originales y llenos de colorido. Los escenarios y todos los elementos están realizados en 2D, con sprites perfectamente animados con multitud de matices y llenos de vida. En muchos sentidos, recuerdan al aspecto que luce Yoshis Island, Paper Mario o New Super Mario Bros.
En las primeras pantallas, quizás nos de la sensación de que los mapas son algo estáticos. No olvidemos que todos los elementos representan juguetes, y que dan la sensación de moverse mecánicamente. Pero a medida que vayamos avanzando a través de los niveles, estos se llenarán de vida y de trampas en movimiento, que aunque no son ningún alarde visual, sí ayuda a quitarnos esa sensación de falta de animación.
No os voy a engañar, el apartado gráfico no es ninguna virguería, pero sí que es el más acertado para este estilo de juego, y no se le puede achacar ninguna carencia en forma de ralentización. Son ventajas del abandono de la tercera dimensión en pro de la jugabilidad.
Como era de esperar, el juego está plagado de guiños a juegos de Nintendo también en el apartado sonoro. El estilo de los temas musicales recuerda a los títulos clásicos de Super Mario, incluso hay algún guiño al primer Donkey Kong, de la época en la que a Mario se le conocía como Jumpman y aún no tenía un juego propio. Las versiones como el tema principal de Mario Bros con saxo que se escucha en el menú principal harán saltar la lagrimilla a los más nostálgicos.
Esto no impide que se hayan incorporado melodías originales, que acompañan en todo momento las acciones del jugador ayudando a crear esa atmósfera desenfadada que transmite el cartucho. Además, el juego está plagado de detalles como el sonido de un juguete de cuerda que se escucha cada vez que se mueve un Mini Mario o un enemigo.
Por último, se agradecen guiños que pocos juegos de NDS utilizan, como por ejemplo el sonido de despedida cuando cierras la portátil, que tan buen efecto produce en títulos como New Super Mario Bros. No aporta nada al juego, pero sí hace más cálida la relación entre el usuario y la portátil, que nunca está de más.
Cuando jugamos al La Marcha de los Minis, nos preguntamos cómo hemos podido vivir tanto tiempo sin una pantalla táctil y un stylus. Cualquier juego que utilice mínimamente las características táctiles de Nintendo DS automáticamente gana puntos en jugabilidad y diversión. Parece mentira que algunos títulos aún se obcequen en utilizarla sólo para los menús. Y esta funcionalidad le sienta a MvsDK2 como anillo al dedo.
Los Minis son juguetes que funcionan dándoles cuerda, por lo tanto sus acciones son limitadas. Para activarlos tendremos que tocarlos ligeramente, y comenzarán a andar en la dirección en que estén mirando. Para detenerlos, bastará con tocarlos de nuevo. También podremos mover varios Minis de golpe, o hacer que cambien de dirección pasando el stylus por encima. Los escenarios, parte fundamental del juego, serán muy interactivos, y tendremos que manipularlos para conseguir que los Minis lleguen a la salida.
El editor de niveles también es un ejemplo de sencillez de manejo. Con una interfaz muy intuitiva, podremos crear niveles seleccionando los elementos en un menú y rellenando el área disponible. El proceso de creación es tan fácil como arrastrar y colocar. Incluso tiene opciones tan útiles como la de deshacer (muy común en programas informáticos) o la de probar el funcionamiento del mapa antes de guardarlo, por si nos hemos dejado algo.
El desarrollo de las partidas nos hará darnos cuenta de la ajustada curva de dificultad que tiene el juego. Los primeros niveles serán una toma de contacto con los ítems que nos podemos encontrar en cada escenario, y aprenderemos a guiar a los pequeños juguetes por cada uno de ellos. Pero poco a poco, será más difícil cumplir los objetivos, y cuando llevemos varias horas jugadas nos encontraremos ante mundos que nos harán devanarnos los sesos para completar los puzzles, hasta el punto de tener que estudiar detenidamente cada rincón de la pantalla antes de arriesgarnos a hacer cualquier movimiento.
No existen juegos perfectos, pero sí juegos imprescindibles. Si eres un usuario de Nintendo DS, es porque buscas en ella títulos como este, que te ofrezcan ese algo que a los demás les falta, y que ofrezca partidas rápidas y entretenidas dignas de una consola portátil. A veces, no son necesarios grandes alardes técnicos para crear un gran juego. La historia nos ha enseñado que los juegos clásicos son los más divertidos y adictivos. Y cuando coges una fórmula que ha funcionado durante años y le añades unas gotas de originalidad, puede que consigas algo tan divertido que sólo sea tu imaginación la que ponga los límites. Mario vs. Donkey Kong 2: La Marcha de los Minis es uno de estos juegos. ¿Te lo vas a perder?
En Yahoo! Juegos hay mucho más:
» Blog de juegos: Línea directa con los expertos. » Mira vídeos de juegos: Mass Effect y muchos más... » Descarga videojuegos: Painkiller, Tomb Raider o Prey. » Ultimos especiales: Singstar Next Gen, Trauma Center y más. |
Artículo provisto por 
Más en Canaljuegos: Foros.
|
|
|||||||
Haz clic para ver las 1 ofertas Mario vs Donkey Kong 2: La marcha de los Minis de 1 tiendas