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La industria del videojuego está siendo sacudida por diferentes tendencias que pretenden provocar un cambio radical en nuestra forma de condebir el videojuego. Desde los cimientos hasta la superficie.
Por un lado, tenemos un nuevo público que no sólo ha entrado de buen grado en esta nueva forma de ocio para ellos que ofrecen los denominados juegos "casuales", sino que están dispuestos a gastarse más dinero que el público tradicional en videojuegos. Todo este nuevo mercado abre un abanico de posibilidades que, desde distintos frentes, intentan hacerse un hueco y ganarse a un público fiel que garantice ingresos a largo plazo. Todos ellos con un punto en común: eliminar la dependencia de la consola de videojuegos.
Por un lado tenemos los dispositivos como "Gaikai" o "OnLive". Proyectos que aún son prototipos, pero que si finalmente llegan a salir al mercado podrían suponer el fin de las videoconsolas. Se trata de prototipos que se conectarían a servidores de juego, en los que tan sólo habría conectores para los mandos, el televisor y el cable de Internet. Sólo con esto y pagando una subscripción anual, tendríamos disponible todo el catálogo de juegos de los servidores para jugar en nuestro televisor. Las actualizaciones se harían en estos servidores, no en nuestros terminales domésticos, y el coste para las empresas sería mínimo. Aún está por probar que funcione realmente, con conexiones como las que tenemos en España, pero si funciona tan bien como lo pintan, casi todos saldríamos ganando en mayor o menor medida. Excepto los fabricantes de hardware, claro.
La independencia de la plataforma también se ha planteado en compañías como Electronic Arts o Activision. Ambas son las distribuidoras de juegos como Rock Band o Guitar Hero, que ya incluyen sus propios periféricos con cada actualización. Realmente, eliminar la consola sería bastante sencillo y ayudaría a reducir costes, ya que se tiene que desarrollar y fabricar el hardware por triplicado. La idea sería incluir el juego en el propio instrumento, que se conectaría directamente al televisor o a un dispositivo intermedio y recibiría las actualizaciones de canciones por Internet.
Realmente, cuando el soporte es digital, la consola importa más bien poco. Hoy en día cada vez hay menos juegos exclusivos y a excepción de Wii, no hay ninguna consola que realmente te aporte algo diferente. Sí tienen sentido las portátiles, debido a su concepción como máquina en la que te puedes llevar el juego a cualquier parte, pero en un entorno doméstico, ¿por qué necesitamos tener hasta tres consolas distintas, cada una con su propio soporte físico?
El cambio, si llegase a producirse, tendría varios efectos colaterales. En primer lugar, las grandes cadenas de distribución como Gamespot, Game o Play UK, verían reducidos drásticamente sus ingresos. En una industria donde se dejasen de vender consolas y la comercialización de juegos fuese tan sencilla como entrar en Internet y descargárnoslo, jugarían un papel testimonial. Por otro lado, Nintendo, Sony o Microsoft tendrían que ofrecer algo realmente único para tentarnos a comprar sus máquinas y no las de los demás... o simplemente hacerlas compatibles entre sí compartiendo un soporte común. Dudo que esta transición sea sencilla, pero ¿No tenemos todos televisores de distinta marca capaces de mostrar los mismos canales? Y el mercado funciona. Quizás con los videojuegos pueda llegar a pasar lo mismo.
Daniel de la Cruz
Jorge Mediavilla
Modern Warfare 2
Dragon Age: Origins
Dragon Ball Z: Raging Blast
Billar multijugador
Sudoku
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