Aún en pañales

vie ago 17 09:41 por Jose Antonio Muñoz-Calero

Como ya comentaba en un "post" anterior, necesitamos madurar. A marchas forzadas me temo. Hasta que no nos hagamos mayores no vamos a dejar de ser el blanco de ataques, "demonización", censura... ¿Quiénes han de crecer? Todos los que nos dedicamos a esta industria, el sector en general. Desarrolladoras, distribuidoras y editoras, prensa especializada, los medios... todos.

Hablaba hace un segundo de recibir ataques. Estoy cansado de tener que mantener un monólogo de casi 40 minutos cuando me ponen mala cara y hacen referencia a los videojuegos violentos y a los males que causamos a la sociedad y a la juventud cada vez que contesto a que me dedico. En la gran mayoría de los casos, todos aquellos que aguantan mi charla terminan por reconocerme lo equivocados  que estaban y achacan sus prejuicios a la ignorancia en cuanto a nuestra industria.

Hablaremos hoy de censura, brevemente, ya profundizaremos a todos los niveles.

Una de las expresiones que más se oyen es prohibición (= ¡Censura!). ¿Por qué? Respondo yo, ¿acaso engañamos a los compradores en cuanto al contenido y a quien está dirigido un título u otro? No señores, somos una industria "autorregulada", el código PEGI (Pan European Game Information), ese cuadradito en la parte inferior izquierda de las carátulas de los videojuegos, indica perfectamente la edad recomendada de ese juego en concreto (por si alguien todavía no sabía lo que era). Más información aún, en la parte posterior de la caja encontramos pequeños iconos que hacen referencia al tipo de contenido. Pero todavía, a día de hoy, hemos de soportar quejas y ataques. ¿Por qué, sufridos padres, no le dan a sus hijos preadolescentes un paquete de tabaco, una botella de vodka y el DVD "El fontanero su mujer y otras cosas de meter", pero les regalan encantados un videojuego recomendado para mayores de 18 años sin contemplaciones?

Sigue habiendo un salto generacional en este país, y en muchos otros por desgracia, que hace que mucha gente siga pensando que los videojuegos son exclusivamente para niños pequeños.

Estoy cansado de escucharlo. ¿Porqué se prohíbe directamente el lanzamiento de un videojuego, pero se permite a las salas de cine proyectar películas de género "neo gore", o a un cantante despotricar contra todos los dioses conocidos sin que nadie ponga el grito en el cielo o se rasgue las vestiduras? Se lo digo yo, porque son formas de ocio y entretenimiento muy asentados en nuestra sociedad. Y nuestra industria es, como decirlo, relativamente joven (nótese el relativamente para que no me ataquen los más puristas). Estamos en plena edad del pavo. Hemos entrado a la fuerza y crecidos en un mercado, el del "entretenimiento lúdico", donde coexistían en perfecta armonía la caja tonta, el cine, la música, la literatura y, ya que nos ponemos, los juegos de mesa, los de cartas y azar, etc. Somos acusados de intrusismo. ¿Por qué? Ah si, porque nuestro sector, con acné adolescente y en casos llevando aún pañales, factura más que el resto y gana adeptos de forma geométrica día a día, restándoles al resto popularidad y afición y un largo etcétera. Pero están asentados, son plátanos ya "pochos" en cuanto a maduración se refiere. Y nosotros, como decía antes, seguimos llevando pañales.

Recuerden señores de la música, el cine, la televisión que "quien con infantes pernocta, miccionado alborea", y que cuando hayamos crecido, y nos veamos todos amenazados por un nuevo intruso, buscaran nuestro apoyo y ayuda. Por desgracia, mucho me temo que nos comportaremos como lo hacen ahora ustedes.

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