Nota5/10 |
Gráficos6 Sonido6 |
Diversión4 Jugabilidad4 |
Muchos de nosotros, aceptémoslo, pasamos nuestras tardes de infancia viendo caricaturas protagonizadas por los Looney Toons. Muchos de nosotros quisimos, en algún momento, tener en nuestro poder un catálogo ACME y encargar todo tipo de explosivos, trampas y disfraces. Pues bien, la oportunidad que estábamos esperando finalmente llegó. A través de la entrega "Looney Toons ACME Arsenal", Warner Bros. ofrece a los jugadores fanáticos de las clásicas caricaturas la oportunidad de controlar a sus personajes favoritos y acceder a todo tipo de herramientas y armamento marca ACME. Sin embargo, si bien la combinación de elementos pudo derivar en una alocada aventura en la que tanto caricaturas como arsenal se lucieran como nunca, Red Tribe, desarrolladores de Warner Bros. crearon una mediocre entrega de plataformas tridimensional que ofrece poco más que unas pocas horas de enfrentamientos sin sentido y un guión que intenta ser divertido.
En pocas palabras, la historia de la entrega comienza con un malvado científico loco que ha decidido deshacerse para siempre de las caricaturas a través de un ejército de robots asesinos que viaja por el tiempo para eliminar a los antepasados de los célebres personajes. Así pues, deduciblemente, tu misión será la de viajar también a través del tiempo para rescatar a los antepasados de los 'Toons' y evitar que su linaje se pierda para siempre. ¿Cómo? Haciendo uso de las habilidades de cada uno de los personajes, además del arsenal ACME que le da el nombre al juego. Y es aquí donde nos encontramos con la primera decepción. A pesar de que la marca ACME da para mucho, el arsenal con el que cuenta la entrega es bastante resumido, además de típico: una pistola congelante, una escopeta, un lanza granadas, etc. Pero tampoco es que esto importe demasiado. El juego cuenta con un sistema de selección de objetivos tan torpe que, al poco rato de jugar, hace que los usuarios se decidan por dejar de lado las armas y dedicarse a derribar enemigos utilizando el equipamiento clásico de los personajes. Sin lugar a dudas, un punto muy en contra para un juego que incluye en su título la palabra "arsenal".
No seguiremos explayándonos en cuanto a la jugabilidad de la entrega porque la verdad es que, independiente de los esfuerzos de los creadores por tratar de 'sazonar' la entrega con niveles que incluyen carreras, puzzles y acertijos, la verdad es que tanto el modo para single player como el pobre apartado para multi jugador resultan tan decepcionantes que incluso el fanático número uno de los Looney Toons se sentirá defraudado respecto a esta entrega que tanto prometía en su momento.
Gráficamente, no obstante, "Looney Toons ACME Arsenal" luce bastante bien. Al parecer, los diseñadores pasaron la mayor parte del tiempo haciendo que Bugs Bunny, Taz, Marvin y los demás personajes se vieran bien en tres dimensiones y olvidaron preocuparse de otros temas técnicos del juego que bien merecían un esfuerzo adicional. En el mercado del ocio electrónico, no todo entra por la vista. Y eso, a estas alturas, es una ley conocida por todos.
En cuanto al sonido, el trabajo realizado con las voces es bastante sólido, la música que acompaña la entrega es lo suficientemente 'chiflada' –acorde a las caricaturas- y los efectos especiales suenan bastante bien. Nada que destaque en sobremanera, pero en honor a la verdad, debemos admitir que "Looney Toons ACME Arsenal" cuenta con un apartado sonoro bastante aceptable.
En resumidas cuentas, y aunque puede sonar un tanto exagerado, "Looney Toons ACME Arsenal" es una entrega destinada a los fanáticos más acérrimos de las caricaturas que deben tener todo lo que esté relacionado a la franquicia. Si no te cuentas entre estos incondicionales seguidores, lo más probable es que el juego sea una completa decepción y pase sin pena ni gloria por tu inventario de títulos. Reiteramos que, lamentablemente, los creadores tuvieron mucho material en sus manos para crear una experiencia inolvidable; sin embargo, al terminar el juego, el usuario puede perfectamente preguntarse: ¡¿Eso es todo, amigos?!